La ira de Dios
La ira de Dios en la Biblia no es un arrebato
emocional descontrolado, sino es la respuesta como acto de justicia en contra
del pecado, es su reacción santa, justa y necesaria contra la injusticia y la
impiedad. Es la retribución divina ante la maldad, motivada por su santidad y
amor por la justicia, por lo cual dice que la paga del pecado es muerte. Aunque
es severa, es también limitada y paciente, ofreciendo arrepentimiento antes del
juicio final.
Tanto los humanos como Dios expresan la ira. Pero hay
una gran diferencia entre la ira de Dios y la ira del hombre. La ira de Dios es
santa y siempre justificada; la del hombre nunca es santa y rara vez
justificada.
Santiago 1:20 porque la ira
del hombre no obra la justicia de Dios.
La ira de Dios contra el pecado y la desobediencia es
perfectamente justificada porque Su plan para la humanidad es santo y perfecto,
así como Dios Mismo es santo y perfecto. Dios proporcionó un camino para ganar
el favor divino –el arrepentimiento – el cual aleja la ira de Dios sobre el
pecador. Rechazar ese plan perfecto es rechazar el amor, la misericordia, la
gracia y el favor de Dios e incurrir en su justa ira.
Romanos 5:17-21
17. Porque si por la
transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por
medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don
de la justicia.
18. Así pues, tal como por una
transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un
acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.
19. Porque, así como por la
desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así
también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.
20. Y la ley se introdujo para
que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la
gracia,
21. para que, así como el
pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia
para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.
La ira de Dios se origina en el edén cuando Dios
establece el principio del pecado cuando le dijo a Adan que podía comer de todo
árbol, pero si comía del árbol del bien y del mal iban a morir, aquí Dios
establece la sentencia de castigo de muerte espiritual, por tanto, por ser santo
el pecado no puede estar en su presencia, pero al mismo tiempo manifiesta un
acto de amor por su creación y provee la gracia por medio de Jesucristo, por
quien tenemos redención, el pago justo que nos libera de la esclavitud del
pecado y así tener comunión con Él.
Desarrollo
1. Sin
la ira no puede existir la gracia. 17. Porque si por la
transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por
medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don
de la justicia.
La gracia es el favor inmerecido y el amor de Dios en
acción que nos rescata de esa ira. Sin la ira contra el pecado, la gracia
perdería su valor y necesidad, ya que la gracia es la provisión divina para
salvarnos del castigo que merecemos, comprada por Cristo en la cruz. Sin la realidad de la ira de Dios, la gracia
perdería su significado, pues no habría peligro del cual salvar ni deuda por
pagar, haciendo innecesario el sacrificio en la cruz.
Efesios 2:4-5
Pero Dios, que
es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia
sois salvos),
2. Sin
la ira no hay justificación. 18. Así pues, tal como por una transgresión resultó la
condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó
la justificación de vida para todos los hombres.
La afirmación de que "sin la ira de Dios no sería
necesaria la justificación" es teológicamente correcta según la
perspectiva bíblica, ya que la justificación es el remedio divino para el
problema de la ira santa de Dios contra el pecado humano. La Biblia presenta la
justificación como el acto legal y de gracia mediante el cual Dios declara
justo al pecador, salvándolo de la condena merecida.
Romanos 5:8-9
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que
siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
3. La
ira de Dios conduce al arrepentimiento. 19 Porque, así
como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,
así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.
La ira de Dios en la Biblia no es un arrebato
incontrolado de furia destructiva, sino una reacción justa, santa y necesaria
contra la maldad, el pecado y la injusticia que arruinan la creación. Aunque
parezca contradictorio, esta ira conduce al arrepentimiento al actuar como un
llamado urgente a la conciencia, provocando que los seres humanos reconozcan su
camino equivocado y vuelvan a Dios.
Hechos 17:30-31
30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de
esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se
arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo
con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle
levantado de los muertos.
4. La
ira de Dios revela la consecuencia del pecado. 20. Y la ley se introdujo para que abundara la
transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia,
21. para que así como el pecado reinó en la muerte,
así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante
Jesucristo nuestro Señor.
La "ira de Dios" es la consecuencia eterna
de negarse a creer en el Hijo. No se trata de un estado momentáneo de enojo,
sino de una ira eterna que permanecerá sobre los pecadores que persisten en su
incredulidad. La ira de Dios no es caprichosa ni arbitraria, sino una respuesta
justificada a la decisión de una persona de rechazar al Hijo, que es el único
medio de salvación "Los que no obedecen al Hijo... permanecen bajo la ira
del juicio de Dios".
Juan 3:36 (RV1960)
36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el
que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre
él.
Romanos 7:8-9
8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Y yo sin
la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo
morí.
5. Dios
es paciente para manifestar su ira. Nahúm 1:3 El
SEÑOR es lento para la ira y grande en poder, y ciertamente el SEÑOR no dejará
impune al culpable. En el torbellino y la tempestad está su camino, y las nubes
son el polvo de sus pies.
Romanos 3:24-25
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a
causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
6. La
ira de Dios evidencia la necesidad de un nuevo nacimiento. Romanos 1:18 Porque
la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de
los hombres, que con injusticia restringen la verdad;
La ira de Dios evidencia la necesidad de un nuevo
nacimiento porque revela la condición espiritual de "muerte" y la
culpabilidad humana ante el pecado. El nuevo nacimiento es la transformación
espiritual necesaria —una "obra divina" y no humana— que permite
pasar de la muerte espiritual a la vida, librando de la condenación y cambiando
la relación con Dios a través de la fe en Jesús, quien pagó ese castigo.
Conclusión
2 Pedro 3:9
9 El Señor no retarda su
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento.

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