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miércoles, abril 22

La ira de Dios

 



La ira de Dios

Si Dios es amor, Como puede estar enojado? 

La ira de Dios en la Biblia no es un arrebato emocional descontrolado, sino es la respuesta como acto de justicia en contra del pecado, es su reacción santa, justa y necesaria contra la injusticia y la impiedad. Es la retribución divina ante la maldad, motivada por su santidad y amor por la justicia, por lo cual dice que la paga del pecado es muerte. Aunque es severa, es también limitada y paciente, ofreciendo arrepentimiento antes del juicio final.

Tanto los humanos como Dios expresan la ira. Pero hay una gran diferencia entre la ira de Dios y la ira del hombre. La ira de Dios es santa y siempre justificada; la del hombre nunca es santa y rara vez justificada.

Santiago 1:20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.


La ira de Dios contra el pecado y la desobediencia es perfectamente justificada porque Su plan para la humanidad es santo y perfecto, así como Dios Mismo es santo y perfecto. Dios proporcionó un camino para ganar el favor divino –el arrepentimiento – el cual aleja la ira de Dios sobre el pecador. Rechazar ese plan perfecto es rechazar el amor, la misericordia, la gracia y el favor de Dios e incurrir en su justa ira.

 

Romanos 5:17-21

17. Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

18. Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.

19. Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.

20. Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia,

21. para que, así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

 

La ira de Dios se origina en el edén cuando Dios establece el principio del pecado cuando le dijo a Adan que podía comer de todo árbol, pero si comía del árbol del bien y del mal iban a morir, aquí Dios establece la sentencia de castigo de muerte espiritual, por tanto, por ser santo el pecado no puede estar en su presencia, pero al mismo tiempo manifiesta un acto de amor por su creación y provee la gracia por medio de Jesucristo, por quien tenemos redención, el pago justo que nos libera de la esclavitud del pecado y así tener comunión con Él.

 

Desarrollo

 

1.     Sin la ira no puede existir la gracia.  17. Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

La gracia es el favor inmerecido y el amor de Dios en acción que nos rescata de esa ira. Sin la ira contra el pecado, la gracia perdería su valor y necesidad, ya que la gracia es la provisión divina para salvarnos del castigo que merecemos, comprada por Cristo en la cruz.  Sin la realidad de la ira de Dios, la gracia perdería su significado, pues no habría peligro del cual salvar ni deuda por pagar, haciendo innecesario el sacrificio en la cruz.

Efesios 2:4-5

 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

 

2.     Sin la ira no hay justificación.  18. Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.

 

La afirmación de que "sin la ira de Dios no sería necesaria la justificación" es teológicamente correcta según la perspectiva bíblica, ya que la justificación es el remedio divino para el problema de la ira santa de Dios contra el pecado humano. La Biblia presenta la justificación como el acto legal y de gracia mediante el cual Dios declara justo al pecador, salvándolo de la condena merecida.

Romanos 5:8-9

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

 

3.     La ira de Dios conduce al arrepentimiento.  19 Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.

La ira de Dios en la Biblia no es un arrebato incontrolado de furia destructiva, sino una reacción justa, santa y necesaria contra la maldad, el pecado y la injusticia que arruinan la creación. Aunque parezca contradictorio, esta ira conduce al arrepentimiento al actuar como un llamado urgente a la conciencia, provocando que los seres humanos reconozcan su camino equivocado y vuelvan a Dios.

 

Hechos 17:30-31

30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

 

 

4.     La ira de Dios revela la consecuencia del pecado. 20. Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia,

21. para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

 

La "ira de Dios" es la consecuencia eterna de negarse a creer en el Hijo. No se trata de un estado momentáneo de enojo, sino de una ira eterna que permanecerá sobre los pecadores que persisten en su incredulidad. La ira de Dios no es caprichosa ni arbitraria, sino una respuesta justificada a la decisión de una persona de rechazar al Hijo, que es el único medio de salvación "Los que no obedecen al Hijo... permanecen bajo la ira del juicio de Dios".

 

Juan 3:36 (RV1960)

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

 

Romanos 7:8-9

8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

 

5.     Dios es paciente para manifestar su ira.  Nahúm 1:3 El SEÑOR es lento para la ira y grande en poder, y ciertamente el SEÑOR no dejará impune al culpable. En el torbellino y la tempestad está su camino, y las nubes son el polvo de sus pies.

Romanos 3:24-25

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

 

 

 

6.     La ira de Dios evidencia la necesidad de un nuevo nacimiento.  Romanos 1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad;

La ira de Dios evidencia la necesidad de un nuevo nacimiento porque revela la condición espiritual de "muerte" y la culpabilidad humana ante el pecado. El nuevo nacimiento es la transformación espiritual necesaria —una "obra divina" y no humana— que permite pasar de la muerte espiritual a la vida, librando de la condenación y cambiando la relación con Dios a través de la fe en Jesús, quien pagó ese castigo.

 

Conclusión

2 Pedro 3:9

9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

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